
Ya estaba lista para acostarme a dormir (a las 10:00pm) y de la nada me di cuenta que hoy es 18 de julio. Hoy hace un año me gradué de Licenciada en Filosofía. Ahora no podré dormir sin antes rendirme un poco de homenaje en ardi vs madness…
Cuando estaba en Humanidades del Colegio, éramos un grupo de cuatro que estábamos obsesionadas con la UCV. Cada mes nos inventábamos una excusa para ir a la Ciudad Universitaria, lo mejor era irnos en carrito desde Chuao, nos sentíamos adultas, libres e independientes viajando en los vagones que recorren los túneles subterráneos de la Ciudad.
Bachillerato nunca significó nada para mí, por eso obtuve como promedio final 12.8. Entrar por Prueba Interna a la Escuela de Psicología lo era todo para mí cuando tenía 16, tal como ahora a los 24 entrar en la Maestría lo es todo. No les voy a contar en este post como el 28 de junio del 2001 no pude ni siquiera terminar de presentar la prueba más importante de mi vida, sólo les diré que debido a complicaciones estomacales los bomberos terminaron tomándome la tensión frente a la Escuela de Filosofía y yo en casa antes de lo previsto.
No quedé en Psicología, Escuela que pide uno de los índices más altos para ingresar; quedé en mi segunda opción Filosofía. Lloré todos los días durante un mes. Nunca en mi vida había llorado tanto por nada. Siempre me había interesado la Filosofía, pero no fue sino hasta finales del segundo semestre que me enamoré perdidamente del ambiente depresivo-psicótico de la Escuela. Veía a mis profesores levitar en el aire mientras entraban a dar sus clases magistrales, pasillo donde recorren la mayoría de los PhD's de la Universidad Central de Venezuela.

La Escuela de Filosofía es una locura, creo que por eso siempre me sentí tan en casa. Para empezar, ahí terminamos todos aquellos niños que nunca superamos la época infantil de preguntar constantemente “¿y por qué?”. Durante la carrera, muy pocos logran escapar la Crisis Existencial, llegan a haber incluso quienes no la sobreviven. A mí coincidencialmente me tocó estudiando “L’existencialisme est une humanisme” de Jean Paul Sartre. Hoy en día, no me sorprende para nada que haya sido un francés el que me haya empujado al vacío de preguntarse por el sentido de la vida, no encontrarlo y sentir que lo necesitaba; “La Nausea” debería llamarse “La Depresión”. Habían días donde un compañero podía reaparecer después de dos semanas con vendas en las muñecas. Las drogas y el licor eran nuestros aliados, a diferencia de las otras facultades donde estas substancias servían para tripear y rumbear, en la Escuela de Filosofía servían para sobrevivir y dejar de pensar. Yo superé la crisis existencial el día que me di cuenta que no importa si sabes el sentido de tu vida o no, lo que importa son los pequeños detalles que hacen de tu viaje un recorrido interesante. Hoy en día además sé que esos pequeños detalles no vienen solos, depende de uno crear el contexto para recibirlos.
Durante el 2006 trabajé como pasante en la Revista Apuntes Filosóficos, trabajo del cual aprendí muchísimo. Aunque no me crean, ese trabajo lo aprecié tanto que aún cuando sólo me pagaban $15, siempre di el máximo de mí y la única regla que rompí es que a veces me conectaba en Messenger por la computadora de la oficina (lo cual estaba prohibido). Trabajé horas extras, hice de más y me dolió cuando entregué las llaves para entregarme a la tesis.
Mi último año de la carrera estuvo dedicado a la tesis, eso fue una relación amor odio intensa. Jean Jacques Rousseau no es un hombre fácil de amar, por el contrario ese esquizofrénico del carrizo le saca la piedra a cualquiera. Muchas veces quería quemar sus libros y grafitearle su estatua en Ginebra; otras veces me quedaba dormida con sus libros en mi pecho y una sonrisota en la cara. Lo que más me costó de terminar la tesis no fue hacer toda la investigación, eso fue lo más sabroso; lo más difícil fue organizar todas mis ideas y plasmarlas en 120 páginas de formato metodológico. Después que Ruperto Arrocha, uno de los filósofos más brillantes que tiene este país, mi tutor, mi mentor, mi superhéroe académico y mi más exigente profesor me dijo que yo había sido su más grande decepción debido a que sólo había escrito 37 cuartillas al cabo de un semestre, me alarmé tanto que terminé redactando las 93 cuartillas que faltaban en menos de cuatro meses.
El 28 de mayo del 2008 defendí Naturaleza y Alienación según Jean Jacques Rousseau y las interpretaciones de Bronislaw Baczko; obtuve la mención Sobresaliente. Justo cuando le había dicho a Ruperto, “estoy harta de esta Tesis, si no me gradúo este semestre me voy a dedicar a la pornografía, déjala en Mención Mediocre” resultó que no era tan mala como yo había pensado. Aún me pregunto si no se habrán equivocado con el veredicto.
El 18 de julio del 2008, bajo las nubes de Alexander Calder, protegida por los muros de Carlos Raúl Villanueva, entre 554 graduandos, escuché al presentador del Aula Magna decir:

"Graduandos de Pie… el Aula tiembla con un paso único, mi pulso acelera mil por hora y siento que mis piernas tiemblan mientras camino hacia el centro de la tarima… La Graduanda Adriana Bello Russián, por el promedio obtenido en sus calificaciones de estudios, se ha hecho acreedora de la Mención Honorífica MAGNA CUM LAUDE”… el Aula Magna estalla entre aplausos y gritos; a lo lejos veo a mi familia.
He tocado frente a un público de 2000 personas todas cantando al unísono Angel, mi canción favorita de todas las que compuse cuando tocaba en Skin. He sentido el piso del estacionamiento del CCCT temblar en emoción después de haber ganado el Festival Nuevas Bandas del 2004, pero nada, nada nunca podrá compararse con aquel 18 de Julio del 2008.
Espero de aquí a unos buenos años ser yo la que imponga las medallas y acompañe a los futuros graduandos de Filosofía a recibir los máximos honores bajo las nubes de Calder.
Aquí les dejo de ñapa la Dedicatoria de mi Tesis:
Dedicatoria
Este trabajo rinde homenaje a quienes me han acompañado en el largo viaje del aprendizaje, el cual no culminará sino con mi último aliento. A las Moiras, quienes hilando mi destino me llevaron a la Escuela de Filosofía y, al haberme presentado a Jean Jacques Rousseau, me conectaron con uno de los guías espirituales más influyentes que he tenido, leerlo ha sido llorar de esperanza. A mis padres quienes lucharon por mí y estuvieron siempre convencidos de mi vitalidad. A Ruperto Arrocha, por haberme cuidado como un padre, exigido como el excelente académico que es y acompañado como un ángel. A María José por haberme vuelto a la luz enseñándome que no hay sabiduría sin amor.



2 comments:
Eyyyy buen, buen post! Bárbaro vale! "...el Aula tiembla con un paso único, mi pulso acelera mil por hora y siento que mis piernas tiemblan mientras camino hacia el centro de la tarima…" es un sentimiento único!
Felicitaciones!Z
...Saber que ganaste el Festival Nuevas Bandas y contrastarlo con el inefable honor académico que obtuviste te hace, para mí, alguien admirable. Ardi rocks way too much!
Saludos.
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