jueves, 31 de diciembre de 2009

Qué Vaina con Caracas


Cuando aterricé en Caracas en verano, salí del avión con calma, caminé lento por el pasillo del aeropuerto y cuando llegué a la cola de migración había tanta gente que pasé dos horas parada como una pendeja antes de salir a buscar mis maletas. Esta vez, decidí que no me iba a dejar joder. Apenas aterrizó el avión me preparé psicológicamente a correr hacia migración y evitar el bululú, pensaba ¡¡¡agarra tus vainas rápido y sal corriendo!! Por lo visto yo no era la única pensando en la carrera porque apenas el avión se había detenido en la puerta de desembarque, ya todos los venezolanos nos estábamos peleando por salir primeros por la puerta.


La apertura de la puerta del avión anunció la partida. Yo salí corriendo como nunca, no miraba hacia atrás, podía sentir los pasos de los otros corriendo igual que yo y no podía arriesgar la más mínima distracción. Al llegar a la escaleras mecánicas, agarré mi maleta de mano de 12kg sobrecargada, luché con ella y subí corriendo mientras escuchaba el temblor de aquellos que hacían lo mismo detrás de mí. “JOSEFINA CORRE!! CORRE!!” … “NO PUEDO MANUEL, TENGO QUE ESPERAR EL COCHE DE CHANCHITO” escuchaba a mis espaldas. Las rueditas de mi equipaje de mano nunca habían rodado tan rápido, y cuando llegué a la sala dije con terror “¡COÑO, CAMBIARON ESTA VAINA!”. En efecto, ya las colas no se hacen como antes sino que la sala está separada en tres espacios, cada uno dividido con cintas en forma laberinto, tres culebras . PIENSA RÁPIDO ARDI, PIENSA RÁPIDO. Escuchaba los otros que llegaban en carrera también. Reaccioné. Acosté la maleta en el piso, la empujé hacia el primer puesto del laberinto de espera y gateé tras ella para ser primera. Llegué de primera a migración: ¡JA! ¡¡¡MAMENMELA CABRONES!!! Al mirar hacia atrás, otros hacían lo mismo, lanzar la maleta hacia el primer puesto.


El día siguiente, gracias al cambio de horario me desperté a las 6 de la mañana. Mi mamá me había prometido un desayuno criollo y salimos juntas al mercado a comprar los últimos ingredientes: tequeños, queso blanco, natilla y caña. Por supuesto que a las 8 de la mañana no había casi gente en el mercado. Llegamos a la charcutería y aún cuando no había nadie, Wilmer el charcutero nos dijo que teníamos que agarrar número. “Pero si no hay nadie” repliqué incrédula de la exigencia del charcutero, “Es el procedimiento señorita” me explicó Won Wilmer. Apenas mi mamá sacó el ticket que decía 501, Wilmer sonó el timbre y llamó “¡501!”. Mi mamá y yo las únicas ahí dijimos “aquí” siguiéndole el juego al charcutero con ladilla. El empezó a buscar entre el vacío quién podía ser el primero, nos encontró tras nuestra levantada de mano. “Un kilo de queso blanco rallado” y ahí Wilmer sin ganas, se dispuso a meter los trozos de queso en el rallador. De repente escucho tres golpes contra el piso y un “¡coño de la madre!”. Cuando me volteo veo tres paquetes de Harina Pan en el piso y el muchacho que trabajaba en el mercado empezaba a recoger las piezas últimas de su pirámide perfecta del piso con arrechera. No, no estaba ni en Mercal, ni PDVal, ni Barrioral, pero casi.


“Búscate tres canillas” me pide mi mamá, y yo diligente me dirijo hacia la panadería del piso de abajo para la última compra. Cuando llego, habían cuatro mujeres para atender, todas reclinadas contra el mostrador revisándose las uñas, mirando al techo, chismeando, haciendo un carajo. Ninguna me prestó atención, “Buenas, Buenas” dije para hacerme ver. Tres de ellas me miraron de reojo y luego miraron a la que estaba mirando al techo como indicándole que era su turno. Molesta que alguien la interrumpiese de su estudio analítico del techo, la muchacha se acercó sin ganas y me dijo con desdén: “Dígame señorita”. Justo un segundo después, una de las que quedó atrás, la que se revisaba las uñas, sin mirar hacia arriba eructó tan duro que automáticamente la que me atendía se dio media vuelta y le gritó: “Coño Maigualida, no ves que hay una clienta no joda…” ¡Viva Venezuela! No bastó el eructo, sino que de ñapita me regalaron las groserías en presencia de la clienta. Aún cuando este cuento le pareció inaceptable a mi mamá, yo no pude evitar reírme de la situación. “Tres Canillas por favor” terminé. “No mamita, no hay pan. Las canillas salen en una hora.” Esta es Venezuela, el país donde no hay pan en la panadería y donde no hay dólares en un país petrolero. CDLM.


El 23 salí a Suka con mi hermana, mi prima y unos amigos robados. Aunque no parezca como mucho, cuando pasas un año sin salir a rumbear en Venezuela, te pega como una cachetada playera cuando lo haces. Todo el mundo conoce a todo el mundo, si el mundo es chiquito, Caracas es un átomo. El DJ decidió que no iba a poner ni salsa ni merengue, tratando de destacarse ante los otros decidió poner los “últimos éxitos europeos y americanos” durante toda la noche. La mezcla era entre música electrónica pasada y éxitos Indie de los últimos 2 años, Amigo, basta de MGMT, ¡POR FAVOR! Escuche Justice, Birdy Nam Nam, Yuksek, Crystal Castles, lo que sea, pero ya es hora de dejar a Daft Punk en el 2005 conjunto con su último disco. En fin, para ser Venezuela la música no estaba tan mala, pero no entendía porque la gente decía “marico, qué buena la música”. S’il te plait Mother Fucker, ta gueule. Un mojito, dos mojitos, tres mojitos, ¿por qué tengo dolor de cabeza? ¿Cómo llegué al ratón sin pasar por la pea? Mamito, esos tragos lo que estaban eran pinchaos…” me dijo alguien y enseguida entendí, en Venezuela, los tragos se pinchan. Lo mejor de la noche fue la arepera a las 4:30 de la mañana, una reina pepiada y una ración de huevos de cordorniz… Bueno, capaz no tan criolla, criollita.


6 comments:

Astrina dijo...

Birdy nam nam mamito..! that´s what i´m talking about..!

isaac dijo...

Si caracas es un Atomo que queda para valencia? sera el nucleo de un protón.!!!

Refugiada dijo...

Venezuela!
Tripea m'amol :)

Bisous

Xili

carly dijo...

jajajajajaja "como llegue al raton sin pasar por la pea?" been there done that...

Andres dijo...

oh nada como la atencion al publico de este pais esas coñas si q te sacaron la madre cuando llegaste! xD muy funny tu llegada al aeropuerto xD

María Verónica dijo...

"S’il te plait Mother Fucker, ta gueule". AHHAHAHA TÍPICO!

Ardi vs Madness

Mi foto
Estoy absolutamente convencida que estoy loca y la locura es mi más gran encanto. Soy filósofa, pero este blog ni se asoma a mis niveles de profunidad, aunque sí un toque de intensidad.