jueves, 18 de noviembre de 2010

Querido Luis Felipe

El martes en la tarde recibí una de las peores noticias de mi vida. Luis Felipe, mi mejor amigo, mi adorado cómplice, “mi muchacho”, se fue. No sé cuándo podré publicar algo de tragicomedia otra vez, mi alma se acaba de partir en pedazos. Pero si quisiera en su honor, y para mí, publicar la carta que le escribí.

-----


Mi Adorado Luis Felipe,


Primero que nada, quiero que sepas que te amé. Es absurdamente difícil hablar de ti en pasado cuando aún sigo planificando mi vida contigo en ella. No puedo dejar de preguntarme, “¿Luis Fi sabía que lo amaba?” Te regañé tantas veces... Me convertí en una verdadera ladilla. Hasta te hice arreglar tu cama tipo militar. A veces tuvo efecto regañarte tanto, no olvidaré cuando me dijiste que me agradecerías siempre por haberte enseñado cómo hacer huevos revueltos. En el fondo de mi corazón no me arrepiento de haberte regañado tanto. Lo hice porque siempre quise lo mejor para ti, y porque tenía tanto miedo de perderte. Te regañaba porque te amaba.


Siempre sacaste la niña en mí. Contigo me podía permitir hablar de películas como “Sisterhood of the Travelling Pants”, escuchar Lindsay Lohan y bailar como la nerd que soy. Contigo nunca hizo falta ser cool. Además tu casa era lo máximo, siempre tenías los últimos juguetes. Las películas que nunca llegaban a Caracas, los boxsets de nuestros artistas favoritos, el PS1, PS1, PS3 y hasta canales porno.


También sacabas la madre en mí. Siempre me dolió tanto tu perdida. Hubiese dado el mundo porque no hubieses sufrido algo así de terrible. El único consuelo que tengo hoy es que sé que estás con tu mamá en el cielo. Como dijo Claire, Lucy in the sky with diamonds. Estoy absolutamente convencida que estás mejor ahora. Ganaste además la batalla, porque todos te recordamos como “the cutest fucking guy ever”, te recordamos como Luis Feliz, como el poeta, como el chamo inteligente. We all admire you my dear.


Una de las cosas que más me duele es que no hayas podido venir a Paris conmigo. Nos faltaron tantas cosas por hacer juntos. Quiero que sepas que siempre me acuerdo de ti en Paris, en cada esquina. Sobre todo en una de mis clases de filosofía donde el profesor es igualito a ti. Nunca tuve la oportunidad de decírtelo. Aún si no te dio chance venir a Paris, vivirás en ella a través de mi recuerdo.


Aún no estoy preparada para despedirme de ti. Lo único que puedo hacer si acaso es desearte un feliz viaje y que por favor le muestres a la gente allá arriba tus rutinas de James Bond y de “Warn a Brother”. Por favor NO TE JUNTES ni con Jack Kerouac ni con Kurt Cobain, esos muchachos son mala influencia. Prefiero que te juntes con gente como Immanuel Kant, quienes no toman, no tienen relaciones sexuales y se dedican a la filosofía ética. Saluda a mi abuelo de mi parte, lo vas a amar. Y si puedes preséntale a tu abuelo. Nos vemos en su debido momento, espérame con un enorme abrazo.


TE AMO,

Gracias por todo,

Tu ardilla

5 comments:

Refugiada dijo...

Ay chama, sigo sin creérmelo. Cuánto lo adoramos...yo creo que sí lo supo, estoy segura.

Besos,

Xili.

todoloquemepasa dijo...

Es un detalle muy bonito por tu parte. Te acompaño en el sentimiento.

Beatriz E. Moreno dijo...

Te amo mi ardilla y me parece muy bien que you are playing mother con sus amigos nuevos! I love you! Todo va a estar bien.

Mario dijo...

Ardi: estos momentos no son faciles. Pero se que donde sea que Luis este le llego tu recado. Y sabe que lo amabas.

Espero yo que algun dia alguien tan chevere como tu me dedique semejantes palabras.

Un abrazo,

Mario.

carly dijo...

Nada de lo que diga te hara sentir mejor...no puedo imaginarme tu dolor. Drena todo lo que necesites. Y aun cuando no sea de mucha importancia, solo dire todo pasa, y esto tambien pasara. Mis condolencias chamita. Soy una completa extraña, pero te mando los abrazos que necesites, los que pidas y los que no quieras aceptar.

Ardi vs Madness

Mi foto
Estoy absolutamente convencida que estoy loca y la locura es mi más gran encanto. Soy filósofa, pero este blog ni se asoma a mis niveles de profunidad, aunque sí un toque de intensidad.