jueves, 30 de diciembre de 2010

Merry Fucking Christmas

El año no puede terminar sin una última entrega de sangre. Y como este año ha terminado de manera tan maldita, aquí va...


La verdad del asunto es que a mí no me gustan las navidades. Cuando era niña, y el niño Jesús me traía todos los regalos que mis papás siempre se negaban a darme durante el resto del año, me encantaba. Pero hoy en día, las odio. Principalmente, y que me perdonen mis padres, porque se han convertido en las fiestas patronales en casa de los Bello-Russián. 5 días de borrachera constante y desorden en la casa. La que siempre termina cuidando a los borrachos y limpiando la casa soy yo.

  1. La maldición-navideña empieza el 22 de diciembre con la entrada del espíritu navideño. Para este día mi mamá ya tiene la feria decembrina montada en la casa. Por todas partes hay decoraciones de navidad: el arbolito, las guirnaldas, el mantel rojo en la mesa, pequeños venados en la entrada de la casa, el jardín iluminado, etc. Un año llegó hasta el extremo de poner un forro de Santa Claus en el WC de nuestro baño. Daba como paja ir al baño, sentías que te cagaba en Santa Claus. Mi casa era como si el espíritu navideño hubiese vomitado por todas partes.
  2. El 23 de Diciembre cumple años una de mis tías. Como buena fiesta venezolana, termina con gritos y borrachos. Algo que ustedes no saben es que yo odio a los borrachos, y mucho más los hombres borrachos.
  3. Luego el 24 de diciembre noche buena. Misma rutina, inicio sobrio, fin borracho. Lo único bueno es que al menos el 24 me dan un regalo de consolación.
  4. El 25 de Diciembre cumple años mi mamá. Este día, para colmo de males, a mí mamá le gusta celebrarlo mandándose una pea desde las 9am. Ella inicia las navidades con una botella de champaña y termina la noche con 3 botellas de champaña encima. A mí siempre me tocó limpiar el desastre.
  5. El 26 de diciembre, en la noche, viene toda la familia a mi casa a “picarle la torta a mi papá” (entiéndase bajarse una caja de whisky) y de ñapa los amigos ingenieros / constructores de mi papá se anotan al bochinche. No hay nada peor que cuando una mafia de ingenieros borracho agarran a “la filósofa” de sopita.
  6. Finalmente, el 27 de diciembre es el cumpleaños de una de mis primas, donde también se le “pica una torta”.


Odio tanto las navidades que a veces sueño con matar a Santa Claus.


Estas navidades han sido, sin lugar a duda, las peores de toda mi vida.


A mis profesores no se les ocurrió mejor idea que poner exámenes que valen el 50% de mi nota para el 3 y el 4 de Enero. ¿A quién carajo se le ocurre poner exámenes para el 3 y el 4 de Enero? Gracias a estos hijos de puta, yo me he tenido que parar todos los días a las 6am para ponerme a estudiar. ¿Qué coño de espíritu navideño voy a tener? ¿Quién carajo puede tener espíritu navideño cuando tienes que leer tanto que te provoca sentarte a llorar? Y de ñapa, entonces hay que salir a comprar los regalos.


Ahora, no es que yo pueda salir del paso y comprar un regalo por cada miembro de mi familia directa. No señores. A mí me toca comprar el regalo de navidad y de los cumpleaños. Y no hay peor época para ir de compras que navidad. Siempre que llegas al Centro Comercial, no importa en qué país del mundo estés, lo primero que te consigues es que no hay puesto. Después de dar vueltas durante dos mil horas en el estacionamiento, incluyendo una eventual coñaza, consigues puesto en el piso - 5, donde tienes que caminar 2km para llegar a la entrada principal. Cuando por fin entras a esta paila del infierno, te das cuenta que toda la maldita ciudad está haciendo sus compras navideñas. Maldita sea la Iglesia Católica, maldita sea la Coca Cola, maldita sea la hora que a la gente se le ocurrió esta mierda llamada navidad. Para poder dar un paso, tienes que dar dos codazos. Por cada codazo que das, recibes cuatro. Y así, terminas acoñazeado para el momento que entras en la tienda.


Como se imaginarán, no he estado de buen humor. Estoy que muerdo a la gente. Mi agresividad ha llegado a un nivel tan peligroso que cuando viene visita a la casa, mis padres me encierran en mi cuarto cual perro de guardia, es la única manera de evitar que alguien salga herido con mis comentarios. Hasta ahora, sólo han habido dos víctimas.



No Frencho:


Tenía mi tarjeta de embarque en la mano. Decía claramente puesto 17C, en el pasillo como a mí me gusta. Cuando llego a mi puesto, hay una vieja puta de mierda sentada en mi lugar. Ella me ve llegar y no me dice nada. Ella sabe que está sentada en mi puesto, pero se está haciendo la willy. Maldita. Yo le digo en francés, “Señora, está sentada en mi puesto. Como veo que usted es mayor (vieja y fea), quédese”.


En teoría a las mujeres siempre les ofende que les digas “viejas”, pero esta puta ni se inmutó y sólo me dijo “Gracias”, y siguió como si nada. Aparte de todo, esta desgraciada era mal educada. Mínimo me debía unas disculpas por abusadora, y finalmente se debió haber arrechado. Pero nada, la vieja francesa es una maldita puta de mierda. Ya estoy apunto de explotar. No sólo tengo que pasar 15 horas viajando, para celebrar unas navidades que por mí se pueden ir al infierno, sino que además tengo al lado a la desgraciada ésta. Respiro. Trato de calmarme.


La señora empieza a revisar las revistas que se trajo para el vuelo. Sin exagerar, la tipa tenía como 10 revistas: Elle, Vogue, Paris Match, Marie Claire, etc. Yo sé que es un vuelo largo, pero mierda, ¿no es mejor leerse un libro? Seguro la puta era analfabeta y sólo escogió esas revistas por las fotos. De repente veo que la señora llama a la aeromoza. ¿Qué coño de la madre querrá esta puta? La aeromoza llega y la señora sale y pregunta “¿Tendrán periódicos?” ¿Para qué carajo quieres un periódico cuando ya tienes 10 malditas revistas? La aeromoza llega con Le Monde. La vieja de mierda pone cara de fó y dice “ay, ¿no tendrás Le Figaro?”. La aeromoza y yo nos vemos, esta tipa es una ladilla.


La vieja de mierda no había ni terminado de hojear el periódico cuando ya estaba fastidiada. En vez de buscar una de sus revistas, buscó una víctima. “¡Qué frío ha hecho! ¿no?” me dice la vieja, como tratando de buscar conversación. Yo le respondí “No frencho”. La señora se me quedó viendo perpleja y me dice “Pero si me acabas de hablar en francés???”. Le respondo lo mismo, “No Frencho”. Ni pendeja que yo fuera. Apenas el avión estaba en el aire le pregunté a la aeromoza en inglés si habían otros puestos. Cuando la aeromoza me dijo que sí, me lo dijo con tono de compasión. Ella sabía lo que yo sufriría si me quedaba ahí sentada. Aproveché al salir de darle un coñazo a la vieja con mi bulto, sin querer. Cuando me “disculpé” le dije en francés “pardon”.



James Crack Brown


Siempre que estoy en Miami aprovecho para caminar por la playa. Todas las mañanas, así esté en finales, camino. Lo único malo es que por donde camino, hay un tramo pequeño que es una playa nudista. Lo increíble de esta playa nudista, es que está llena de hombres gordos y viejos desnudos. Es bastante desagradable. No entiendo por qué a ellos no les molesta estar rodeados de puros hombres desnudos. Yo me sentiría incómoda en una playa de puras mujeres. En estas playas nudistas nunca falta el pervertido. No estoy diciendo que todos sean pervertido, pero al menos uno siempre hay. Esta vez me tocó a mí el perv. Yo siempre que paso por ahí trato de ni ver, me pongo un punto fijo imaginario y no muevo la cabeza. Pero de repente, algo me distrae. Un viejo negrito, con pelo tipo James Brown, me saluda con la mano y luego me señala su pene. Yo por supuesto me arrecho, porque de por sí cargo un encabronamiento mundial. Le grito, “WHAT THE FUCK? WHAT THE FUCKING FUCK?” Evidentemente atraje la atención de la gente que estaba alrededor y él alzo las manos como “Soy inocente”. Pero todo el mundo supo quién era el pervertido de mierda ese día: James Crack Brown




viernes, 3 de diciembre de 2010

Necesito una totona


El otro día estaba hablando con una amiga y ella me decía: “marica, tengo más de un mes sin tirar, estoy que me agarro la pared”. No es la primera vez que una amiga me dice ésto y yo me tengo que quedar callada. Yo sencillamente nunca sé qué responder. Yo puedo pasar meses, años, sin el waka-waka y ni cuenta me doy. Tendría que estar demasiado drogada para agarrarme la pared. No puedo dejar de pensar que capaz estoy defectuosa, que salí mal de fábrica. Mientras todo el mundo tiene que darle rienda suelta y salvaje a su sexualidad mínimo una vez al mes, yo me tripeo mi histeria. No es ningún secreto que yo soy una histérica, pero creo que si fuese una perra sería igual de histérica. Contrario a lo que piensan personas como Héctor (el chino traga leche), Colectivo (el novio de Héctor) y no sé cuántos otros perdedores que se ofenden y luego comentan en el blog “tú lo que necesitas es alguien que te coja”, a mí no me hace falta un huevo. Pero la pregunta es, ¿necesitaré una totona?


Ahora bien, ya mis papás, tíos, primos, me han dado el discurso de “si eres lesbiana te vamos a querer igual”. Si algún día me convierto en una lame-toti, prometo que el día siguiente lo publicaré en el blog. Y sí eres homofóbico y burda de intolerante, anda y lee el blog de Benedicto XVI. Como algunos se habrán dado cuenta, yo no soy el tipo de persona que se queda en el closet. No descarto la posibilidad de ser bisexual, ¿por qué no? Pero como nunca he probado las ostras, entonces mejor me abstengo de emitir un juicio al respecto. Pero sí creo que tengo un lado masculino muy desarrollado. Si hay hombres metrosexuales, sin ser gay, tiene que haber un término para nosotras las mujeres que usamos camisas manga larga y perlas. Aunque no somos muchas, existimos, mujeres que nos encanta los zapatos de goma y dedicarnos a nuestros trabajos. A mí me puede importar un carajo si nunca me caso, pero tener mi Doctorado es un imperativo categórico kantiano, punto. Si lo quieren pensar en términos de Sex and the City, ¿tiene que haber una etiqueta para nosotras las Mirandas? Las que siempre somos confundidas por lesbianas y que los hombres nos huyen porque tenemos opiniones muy fuertes. Es como si no tuviéramos la misma totona que las demás mujeres del mundo. Mientras las demás mujeres son sencillas, dulces, rosadas y suaves, yo soy prepotente, arrogante e histérica. Capaz necesito una totona como la de las demás mujeres.


Esta mañana cuando salí de la ducha y me vi en el espejo, me di cuenta que mis brazos estaban como más definidos. Llevo 4 clases de Yoga encima y ya estoy viendo los resultados. Puse mis brazos duros para ver qué tal y me toqué el músculo para ver si estaba duro. Cuando me di cuenta que sí, que mis brazos estaban más duros, me emocioné como un adolescente que descubren su primer bigote. Y ahí, justo en ese momento, me di cuenta que sí, “necesito una totona”.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Método de Enseñanza Criollo

Hace como un mes empecé a trabajar como profesora de Español y de Inglés en un instituto de idiomas que queda al lado de mi casa. Estoy segura que más de uno acaba de suspirar de miedo al leer esto, sobre todos aquellos que han leído posts como “My Name is Ardi”. Sí, es cierto, en el pasado mi profesionalismo fue bastante cuestionable, pero sí les sirve de consuelo esta vez tengo una meta propuesta. 1) No decir groserías en clases. 2) No consumir drogas en clases. 3) No llegar drogada/borracha a clases. 4) Dar las clases. Creo que si sigo estas cuatro reglas cardenales, podré conservar este trabajo y hacerlo bien.


Honestamente, prefiero dar clases de inglés. El inglés es fácil de explicar. Si alguien pregunta “¿por qué tengo que usar present continuos en este caso?”, la respuesta es sencilla “Porque los gringos controlan el mundo. Cállate y repite como te dije.” Pero el español requiere un esfuerzo enorme. Para empezar aquí todos quieren aprender el Castellano, los franceses quieren el acento de los españoles, ellos quieren escupir mientras pronuncian las S, las Z y las C. Yo me niego a hablar con un acento tan asqueroso. Seamos sinceros, los acentos más feos de todos los idiomas del mundo son, en el siguiente orden, el acento chino, el acento español y el acento gringo.


El Calvo Mamahuevo:

El calvo mamahuevo es un mamahuevo. Y honestamente, creo que después de esta anécdota, todos estarán de acuerdo conmigo en que de repente el tipo sí traga leche. El lunes estaba repasando con él las maneras para pedir en un restaurante. Después de explicarle y ponerle unos ejemplos le propuse hacer un diálogo entre los dos. Escribo en el pizarrón un menú, pongo algunas comidas, algunos postres y algunas bebidas. Entre las bebidas pongo “café con leche”. Apenas termino de escribir “leche” en el pizarrón, el viejo como de 60 años se empieza a reír. Yo me volteo y lo miro con cara de “¿Todo bien?”, él me indica que sí y se sigue riendo. Es normal, lo primero que uno hace cuando aprende un idioma es reírse. Le doy soy momento, que se ría. Yo me regreso al pizarrón para seguir escribiendo algo y el viejo se calma. No hubo ni un segundo de silencio cuando de repente empiezan las risitas otra vez. Me vuelvo a voltear y lo miro con cara de “¿y entonces?”. El calvo de mierda trata de aguantar sus risas y me explica: “es que en Argelia “leche” quiere decir otra cosa”. Si mamahuevo, en español también quiere decir otra cosa, pero evidentemente no te estoy hablando de “café con esperma”. Le doy una sonrisa falsa y trato de seguir. ¿Cuántos años tiene este tipo mentalmente? Por el amor a Jehova, Cristo y Freud, no se supone que un hombre a los 60 años se deja de reír de este tipo de estupideces. Le doy su momento y trato de pasar a otro tema. El viejo no lo puede superar, él cree que yo no lo entendí. Él esperaba que yo me interesara en el otro significado y que le preguntara “¿y qué quiere decir leche en Argelia?”. Me empieza a explicar que en Argelia leche es como “anda a que te …”


Después de ese momento tan incómodo, pasamos a otro tema. Empiezo a explicar el verbo “llamar”. Ahora yo, como toda venezolana, pronuncio la LL como una Y. Los Españoles no dicen “yamar”, ellos dicen como “iamar”. Le estoy explicando al calvo la conjugación del verbo: “yo llamo, tú llamas, él llama, nosotros llamamos, vosotros ¿¿¿????, ellos llaman”. El hijo de puta tiene las bolas de corregirme, “se dice io iamo”. Maldito hijo de puta mamahuevo de mierda. Si tú quieres hablar y escupir a la vez, anda a buscar leche!


El Inocente:

Mi otro alumno es lo máximo. Es un chamo como de 24 años, inteligente y súper dedicado. Avanza a pasos gigantescos. El único problema de este pobre cristiano es que quiere aprender español porque en enero se va a Venezuela, a trabajar. Lo bueno es que se va a trabajar a una posada en Sucre. Bien. Mientras más lejos de Caracas, mejor. Pero me da cosa pensar en ese pobre chamo en el medio de un pueblo venezolano. Y sobre todas las cosas, me da miedo enseñarle el español que tiene programado el instituto. Por ejemplo, según este librito, cuando uno llega a la panadería el dialogo va así:

Panadero: Buenos días, ¿en qué lo puedo atender?

Cliente: Buenos días, ¿sería tan amable de darme una baguette?

Panadero: Con gusto. (…) Aquí tiene Señor.

Cliente: Muchas gracias, es usted muy amable. Hasta luego.


En Venezuela, eso no funcionaría jamás. Si ese pobre chamo llega a una panadería en Caracas, o en Sucre, hablando así, unos malandros le van a caer a tiros por sifrinito. Entonces, yo me veo en la obligación de al menos decirle cómo se bate el cobre en la Cloaca.


Cliente: Epa pana, dame dos canillas ahí el mío.

Maikelramón te lanza las canillas.

Cliente: Sí va, gracias.

Maikelramón: (…)

Me pasó algo parecido cuando me tocó enseñarle el “Preterito Perfecto Compuesto”. Yo no sé ustedes, pero yo no me acuerdo de absolutamente nada de lo que yo vi en bachillerato. No me pregunten nada de gramática porque no tengo ni la menor idea. Antes de darle la clase tuve que buscar en el diccionario qué coño era el pretérito perfecto compuesto y luego aprenderme de memoria los “vosotros habéis …”. El diálogo del método decía:


Carmen: Ayer he visto una película interesante.

Jean Louis: Sí, y de qué se ha tratado?

Carmen: La película era sobre una mujer que ha huido de su casa…

Jean Luis: Suena interesante. ¿Has ido sola al cine?

Carmen: No he ido con unos amigos.

Jean Louis: ¿Habéis disfrutado la trama?

Carmen: Sí, mucho.

Nigga please. Sólo escribirlo me costó como media hora. Entre los “he, ha, habéis” ya me siento mareada. Sólo Dios sabrá por qué los Españoles hablan tan largo. Después de repasar esos verbos con el chamo le digo que en Venezuela nadie habla así. Nosotros somos cool, somos más inteligentes y usamos el pretérito simple. Le expliqué que en Venezuela el diálogo sería así:


Candi: Pana, ayer quería ir al cine pero no pude.

Yanluí: ¿Y esa vaina?

Candi: Na’huevoná ‘e’ palo ‘e’ agua. Ñue su mae se me cayó el rancho y se fue la luz en el barrio.

Yanluí: Qué mamagüeveteo.

Candi: No joda, en esa ñelda no hay ni esperanza.



Ardi vs Madness

Mi foto
Estoy absolutamente convencida que estoy loca y la locura es mi más gran encanto. Soy filósofa, pero este blog ni se asoma a mis niveles de profunidad, aunque sí un toque de intensidad.