
Quienes me conocen, saben que yo soy absurdamente despistada. Creo que tiene que ver con el hecho que siempre quiero terminar todo rápido. Mi paciencia se reduce a cero. Recuerdo en segundo grado cuando estaba aprendiendo a leer, que la profesora me puso en un curso de lectura para “niños especiales”. No era que yo fuese “especial” como los demás retrasados que no sabía leer. Yo leía rápido para terminar rápido y no le prestaba atención a los detalles. Los otros eran los típicos retrasados mentales que se toman más de media hora para leer ga-ga-gaaa-to gato. En mi caso, yo me pasaba por alto el contenido y me concentraba sólo en traducir los símbolos en palabras. El problema es que cuando llegaba la hora de responder las preguntas, yo no tenía ni la más puta idea de los detalles tipo “En el primer parágrafo, ¿cuántos pollitos tenía la mamá gallina?” Inventiva como soy, pensaba “mi mamá siempre dice que la hija de la vecina es más puta que una gallina. Así que me imagino que la Gallina por puta debe tener todos los pollitos del mundo.” Por apurada, por no prestar atención a los detalles, pasé segundo grado rodeada de mongólicos que le ponían nombres a sus mocos.
Hoy en día sigo siendo igual de acelerada y torpe que siempre. No, no he madurado, eso es un hecho. Menos mal que estudié filosofía. Si no le presto atención a un detalle, nadie sale herido. En cambio si fuese médico, seguro mataría a mis pacientes en las operaciones. “Perdón señor, dejé un bisturí en su esófago.” Si fuera ingeniero, los edificios se caerían, y si fuera arquitecto, me olvidaría de diseñar los baños. En filosofía, si se me olvida un detalle, nadie sale herido. Increíblemente, además, la filosofía es lo único que me desacelera. Cuando tienes que leer filósofos que de pana (Dios-Platon perdoname por caer en este tipo de estereotipos) se fumaron un lumpia y además la mierda está en francés, no te queda de otra que leer tan lento como el mongólico de segundo grado : de-de_delai_laisse_delaisse_delaisseme : delaissement. (Lumpia : porro de marihuana muy gordo)
Por ejemplo hoy.
Increíblemente, aún cuando estudio en la Sorbona, no conozco muy bien la universidad por dentro. Resulta ser que al edificio no le habían hecho mantenimiento desde el siglo XIX. Entonces este año están remodelando el edificio. Justo cuando yo entro a estudiar a la Sorbona para cumplir mis sueños, cierran la mierda. En consecuencia, he tenido clases en conservatorios de música, auditorios y hasta en salas de cine. La semana pasda, por fin los profesores anunciaron que nos mudaríamos para el “Edificio Francia” ubicado en una urbanización nueva de Paris. Para llegar a clases hoy, me las inventé, como siempre.
Salí de mi casa sin revisar la temperatura por internet. Apenas sentí el frío supe que no era buen día para agarrar la moto. Desde que el maldito hijo de puta me robó mi manta para las piernas en la moto DOS VECES, tengo una regla que no salgo en scooter al menos que esté sobre 4°C. Para cuando llegué al bendito Edificio Francia no sentía las piernas. (Estaba en 2°C, gracias). Eso es lo bueno de la hipotermia, llega un punto donde ya ni sientes el frío. Pregunté en la recepción por el salón, nadie sabía nada. (Típico de la Sorbona, desorganización total.) Finalmente alguien me recomienda que suba al primer piso y pregunte por ahí. Cuando llegué al piso uno, aquello estaba desierto. Me rindo y llamo a la Secretaría : “Mademoiselle, estamos en semana de exámenes, no hay clases.” ¡Coño de la madre!
¡Buen Provecho!


2 comments:
JAJAJA yo recuerdo que, a mi me mandaron a dirección y todo xq me había cansado de leer el ma-me-mi paja y mande a comprar el libro siguiente x'D.
Al menos no te llamaron para decir "me da flojera bajar, mañana hacemos el examen" :'(.
Saludos! <3
Estás escribiendo diferente, verdad? O de repente no y sólo por diversión me imagino que estás traduciendo del francés al español en el blog.
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