sábado, 15 de enero de 2011

La Resistencia en Paris



Últimamente no está haciendo tanto frío en Paris. A la diferencia de diciembre, donde te provocaba quemarte vivo para compensar el frío de -4°C, hace 10°C y hasta se puede ver el cielo azul. Te hace pensar que la primavera se acerca, que florecerán las plantas, y que la ciudad se llenará de vida. Sueñas con la primavera. Pero luego, algunas personas dentro de la ciudad te recuerdan que no todo es color de rosas en primavera.


Lo admito, estoy obsesionada con los malos olores. Sé que ya le dediqué un post a este asunto, pero aún no he terminado de decir todo lo que tengo que decir. Sobre todo me doy cuenta que estoy hablando compulsivamente de este tema cuando digo cosas como “mierda, los franceses sí huelen mal” en frente de los franceses. Es como que un francés venga y me diga, “mierda, los venezolanos sí son incivilizados” ; y admitámoslo, la gente en Caracas se mea en el metro, las calles huelen a cloaca y en ninguna parte de Venezuela consigues un sitio calmado, agradable y cortés. Pero eso no quiere decir que todos los venezolanos son incivilizados (sólo el 70%), de la misma manera que no quiere decir que todo los franceses huelen extraordinariamente mal (sólo el 50%).


Yo tampoco soy una santa. Este mes ha sido infernal. No he parado de estudiar. Sólo me tomo breaks para escribir en el blog porque me libera la mente. Mi dieta ha consistido en galletas de soda en la mañana, sánduche de almuerzo y sopas instantáneas chinas de cena. Esto sin mencionar las cantidades nocivas de café, las cuales no hacen buena mezcla con mi gastritis-pre-examinis. Y en cuanto a mí higiene personal, aún cuando me ducho todos los días, no ha sido lo mismo. Ayer cuando por fin entregué los dos trabajos de investigación, me sentí liberada. Aún tengo el examen final de la magistral por delante, pero no es lo mismo tener pendiente tres exámenes escritos, un examen oral y dos trabajos de investigación, que sólo un examen. El miércoles 19 de enero será el día de la liberación.


Ayer al llegar a la casa después de tantas noches de vela, me bañé durante media hora. Dejé que el agua cayera, se perdiera, y todos mis músculos se relajaron. Aproveché para probar todos los jabones que tengo y hasta me sentí como en un comercial de shampoo. Cuando salí me sentía fresca, limpia, impecable. Me puse ropa limpia, fresca, impecable.


Cuando llegué a la clase magistral, me senté donde siempre me siento, en la segunda fila pegada a la izquierda. De repente, siento una mezcla de olores indescriptible. Cuando me volteo, era un árabe. (Punto para los franceses : aplausos) Stinkhjid se sentó justo en el momento que el profesor empezó la clase. No me podía cambiar de puesto, quedaban dos horas de clases por delante. FUCK!! Me siento como Patrick Süskind describiendo El Perfume de Paris. Para empezar este ser humano tenía un aliento a mierda, literalmente. Era como si sus intestinos estuvieran repletos y el olor saliese por su boca. Luego ese olor ácido, horrendo, del tufo acompañado por la falta de higiene en general, un olor que yo describo como “culo sudado”. Por último, hasta los pies. Creo que ese señor no se había cambiado las medias desde 1987. El olor de sus pies traspasaba sus zapatos. Para empeorar la situación, Stinkhjid tenía gripe y no paraba de estornudarme encima.


Y he aquí mi versión de la resistencia de Paris. Yo sentí el tufo de ese señor atacarme en todos los niveles de mi ser. El daño psicológico y moral que he sufrido es evidente. Tenerlo tan cerca, a sabiendas que el tufo se pega, fue como luchar la batalla de mi vida. No quería que me pasara lo mismo como con el indigente. Me tocó asumir posición de defensa, y hasta posición de ataque, para evitar que se me pegara ese HEDOR. Primero que nada traté de alejarme lo máximo posible de Stinkhjid. Como el anfiteatro donde estaba era mínimo, no logré sino 20 centímetros de distancia adicionales. Además este hijo de puta mientras más yo me alejaba, más él se acercaba. En un momento me volteé a verlo y sólo me dijo je suis desolé y siguió. Maldito, no te disculpes, ALÉJATE!!!! Cerré los brazos como nunca, estaba tensa desde la cabeza hasta la punta de los pies. El tiempo pasó lento. Yo le pedí a dios que me hiciera acostumbrarme al olor. Pero no, cada segundo era tan intenso como el anterior, y fueron 7200 segundos : un infierno! Cuando salí de clases, salí disparada. Me encontré con una amiga y lo primero que le pregunté fue: “Dime la verdad, por favor, ¿huelo mal?” Aun cuando ella me insistió que no, se rió como siempre de mis excentricidades.


Quisiera salir con una manguera de presión y bañar a la gente. Tipo un bombero que apaga el fuego de una ciudad. Es que no puede ser. Porque además esto se va a convertir en una epidemia. Si el tufo se pega, y hay 1 maldito apestoso por cada 20 habitantes de Paris, es sólo cuestión de tiempo antes de que todos olamos a mierda. Lo que más pánico me da es que nadie pareciera estar preocupado. ¿POR QUÉ ESTO NO SALE EN LAS NOTICIAS? ¿Es que acaso no se dan cuenta de la gravedad del asunto?


Capaz es que tengo un problema hormonal, o que simplemente estoy loca como en el otro 100% de los casos. Pero dios mío, huele mal, y todo por culpa de los 14 grados que han subido en el último mes.


3 comments:

Luis Lovera dijo...

jajajajaja es cierto, los franceses apestan, y es por sinvergüenzas. El año pasado estuve en Francia nuevamente, ya con mas edad (20) como para apreciar detalles y tan independiente como mochilero con algunos amigos, lo que hizo que no estuviera protegido por la burbuja de grandes hoteles a los que llego con mi familia.

En The Hotel frente a la estación Gare Du Nord (se escribirá así!?) nos turnábamos para hablar con el recepcionista por el olor tan desagradable. No solo eso, a dónde fuéramos la gente tenía un puto violín... yo en cada baño me echaba desodorante, tener violín para mí es como tener sarna.

Hace 3 meses me monté en un avión Caracas-Margarita y desde un principio había un violín magistral. Todos en el avión nos quejamos y cerramos nuestras respectivas alas... cuando nos estamos bajando, escucho unos mamaguevos hablando francés: violá, estos son los cochinos. Pasamos entre los carajos y de vaina nos vamos en vómito.

Coño, yo te creo que hace 30 años no te bañaras durante el invierno, pero hoy hay calentadores de agua, coño... hay desodorantes, toallitas húmedas, etc. Es pura sinvergüenzura.

Jose Luis Orosa dijo...

Hola¡... Veo que en tus ultimas entradas ha bajado bastante el numero de comentarios "jalabolescos" y ya empiezan a ser mas normales y naturales las opiniones de la gente que frecuenta tu Blog, quizas yo haya contribuido a esta mejora considerable a raiz de aquel comentario que hize en uno de tus articulos anteriores, si es asi, pues mira QUE BIEN¡. En fin, yo vivo en Barcelona España hace varios años y efectivamente hay una cantidad alarmante de Podridos tambien entre nosotros (no solo en Francia)sobretodo subir al Metro en verano es casi como un suicidio y como tu bien dices bajo el silencio complice del resto de la sociedad que parece inmune a tales pestilencias, incluso, me ha surgido una duda que en su momento intentare descifrar con algun enterado del tema y es que no entiendo porque las llamadas MOSCAS COJONERAS (estas enormes moscas de color verdoso que son capaces de detenerse varios segundos en el aire) no hacen acto de presencia sobre los hediondos cuerpos de estos "indigentes" dado su literal olor a MIERDA PURA que desprenden¡¡...Y es que eso es un punto a favor que nos anotamos los Venezolanos pues desde muy chamos en el colegio si alguna persona desprende algun minimo tufo sospechoso, el Chalequeo llega a ser tan intenso que incluso puede llegar a hundir psicologicamente a cualquiera. Salu2.

Mariano dijo...

Maldito árabe de mierda! me hace pensar en el turco que teníamos en clase... que ahora que lo pienso creo que si nos llegó a pegar el olor una que otra vez porque incluso ya que él se iba yo sentía que su olor permanecía acechando en el aire!

Ardi, carga con una manguera a todos lados! a esos les hace falta dejar de bañarse con agua del Sena!

PS...pensé que lumpia era un rollito chino! jajaja

Ardi vs Madness

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Estoy absolutamente convencida que estoy loca y la locura es mi más gran encanto. Soy filósofa, pero este blog ni se asoma a mis niveles de profunidad, aunque sí un toque de intensidad.