martes 6 de septiembre de 2011

Siempre habrá Sangre en el Madness



Desde el primer momento que el Musiú me dijo que tenía el anillo, no pude aguantar las ganas de decirle a toda mi familia que me iba a casar. Poco a poco, se me fue saliendo de manera drástica. En vez de traer primero el novio a la casa, presentárselo a la abuela e ir recolectando poco a poco las opiniones de mis tías y mis tíos, mantuve al jevo bajo la manga. De repente, un día mientras estaba con mis primas y mis tías dije “ME VOY A CASAR”. Después de dos segundos de silencio absoluto, alguien preguntó, “¿no es muy temprano?”. Buena pregunta, ¿no es demasiado rápido comprometerte con alguien después de sólo cuatro meses de noviazgo?

Por el otro lado está Pupú. Desde hace más de un año ella está enamorada de Nature Boy y él de ella. Por la primera vez en nuestras vidas, vemos a la Pupú radiante. Tenemos suerte además porque Nature Boy nos cae demasiado bien. Él es lo suficientemente ácido como para reírse de mis chistes, lo suficientemente dulce como para ganarse a mi mamá y con suficiente carácter para no dejarse intimidar por el viejo. Se sabe que un día estos dos tórtolos se van a casar, aún cuando ellos no han anunciado nada oficial. Pero por supuesto, a la familia no nos basta verlos feliz y juntos. Al cabo de siete meses de relación, empezamos todos a preguntar “¿y cuándo se van a casar?” Por ahí se está regando el chisme que ya los dos han hablado del tema, pero aún no hay fecha. A través de rumores y llamadas por teléfono entre mi mamá y mis tías, tenemos a los pobres obstinados. Así surge la gran pregunta, ¿no se están tardando demasiado?

Como verán, no es fácil. ¿Cómo puede saber uno cuándo es el buen momento para casarse? Señores, les tengo la respuesta. Hay que atravesar el inframundo con la persona que amas. Si después de sobrevivir las cinco pailas del infierno aún tienes ganas de pasar el resto de tu vida con el coño de madre, entonces es el momento.

Paila Número Uno : Baguette vs Arepa

Cuando yo conocí al Musiú, él no tomaba, ni fumaba, ni bailaba pegado. Esto me parecía del carajo. Me sentía segura con él, como si estuviese con alguien fuerte que me ayudaría a evitar los vicios que tanto me atormentan. ¿Recuerdan el post Busco un Vicio?

Todo eso se acabó una vez que el Musiú conoció a mi familia venezolana. En Venezuela, todos tenemos al menos un vicio. El que no toma, fuma. El que no fuma, toma. Y el que no fuma ni toma, baila reggaeton. Cuando alguien no hace ninguna de las tres, empieza el acoso criollo. La primera vez que mis padres le ofrecieron al Musiú algo de tomar, y él pidió un vaso de agua, hubo una tensión extraña en la casa. “¿Estás seguro? ¿NI SIQUIERA un vinito?” Para los venezolanos el vino no es caña, es jugo para acompañar la comida. Con el cuentico de “un vinito para la comida”, el Musiú terminó tomando hasta Limoncello. Sólo les voy a decir que después de pasar dos semanas con mi familia, ahora el Musiú toma y fuma. El muchacho ahora me tiene los vicios. Resulta ser que el carajito era igual que yo, le gustaba echarse palos hasta la madrugada, hizo cosas muy estúpidas en su juventud y cuando decidió madurar lo dejó todo. Yo retomé la caña, el retomó la caña y el cigarrillo.

Yo que pensé que me había comprado una baguette terminé con senda reina pepiada. Un día en casa de mis padres, él y sus vicios me sacaron la piedra. Habíamos cenado, hecho la sobremesa y mis padres se habían acostado a dormir. Sólo quedaba B, Pupú, Nature Boy, el Musiú y yo. Mi hermana se fue a ver televisión, yo me quedé dormida al lado de ella y los otros tres salieron al patio a fumarse sus cigarritos y echarse los últimos cuentos de la noche. De tanto tomar, el Musiú va para el baño y al salir me ve dormida. Me despierta y me dice “ya nos vamos”. Para mí, cuando alguien me dice “ya nos vamos”, eso quiere decir “en este momento nos vamos a despedir de la gente porque nos regresamos a casa.” Yo medio dormida me paro, salgo al patio con el Musiú y empezamos a despedirnos de la gente. Cuando llego a la puerta lista para salir, me doy cuenta que estoy sola. Supuse que el Musiú no tardaría en salir, pero veo que el tiempo pasa y nada. Cuando salgo a buscarlo, me encuentro al coño de madre sentado fumándose un cigarrillo. Al ver mi cara de arrechera me dijo la frase que más odio en el mundo, “me fumo el último cigarrito y nos vamos”. Mira coño de tu madre, anda a fumarte el último cigarrito en el carajo viejo. La cuaima que tengo adentro salió con todo y le dije en el tono más histérico “YO me voy. Buenas noches”.

Todos nos vendemos al principio de una relación. Muestras tu mejor lado y ocultas todas las vainas que crees que podrían acabar con la relación. Sabes que la relación es fuerte cuando te sientes capaz de soportar los defectos de la otra persona. Yo por mi parte, estoy dispuesta a casarme con Frenchy aún cuando sé que seguramente en el fondo es más venezolano que una arepa. Con tal que el hijo de puta no me llegue a las 7 de la mañana borracho oliendo a burdel, seguimos.

Paila Número Dos : Primero muerta que ama de casa

Gracias a Madonna, yo empecé a ser feminista desde chiquita. Cuando yo veía que a la hora de comer mi mamá, mi hermana y yo hacíamos todo mientras mi papá comía sin ni siquiera esperarnos para empezar ni quedarse con nosotras hasta el final, comenzó todo un peo en mi cabeza. Me prometí que nunca me vería en una relación así. Sigo pensando lo mismo, primero muerta que ama de casa. Me parece denigrante tener que hacer las labores de la casa sólo porque eres mujer. Estoy absolutamente convencida que los hombres, aún cuando son mongólicos y les cueste una bola, son capaces de hacer cosas del hogar. Está más que comprobado que las mujeres podemos con todo.

El Musiú fue criado por una Patrie que tiene “Liberté, Égalité, Fraternité” inscrito en todas las instituciones del Estado. En Francia, sobre en todo en París, esa visión de “hombre trabajo, mujer casa” murió hace algunos años. Desde que nos mudamos juntos, hacemos todo juntos, desde arreglar la cama hasta lavar la ropa. El único problema es que la semana pasada Frenchy empezó a trabar diez horas diarias, yo sigo de vacaciones. Mientras yo estoy aquí escribiendo en el blog, pensando “¿qué voy a hacer con las otras nueve horas? ¿siesta o ver una película?”, él está sacándose la mierda en el trabajo pensando “¿cómo voy a terminar todo esto en sólo nueve horas?”. Lo más lógico es que yo me encargue al máximo de la casa, dado mi tiempo libre.

Me sabe a mierda si él trabaja diez horas o no. Yo voy a ver películas, sacarme las cejas y dar vueltas por la casa hasta que él llegue a las 7 de la noche mamado para ir a lavar la ropa. Si él está dispuesto a quedarse conmigo, aún cuando yo soy intransigente en las cosas del hogar, seguimos.

Paila Número Tres : Yo vs Nosotros

Fuimos para Nueva York a mediados de agosto. Lo habíamos pensado como una pre-luna de miel, pero la verdad es que resultó ser la paila número tres del infierno. Primero que nada, hay algo que no les he dicho: Frenchy es sólo medio Frenchy. Su mamá es danesa. Él nació en París y sólo ha ido a Dinamarca de vacaciones. Aún cuando pareciera ser más francés que la baguette, ese coño de madre es un vikingo. Yo por mi parte soy floja. Cuando viajo me gusta caminar lento y pararme cada tres horas para comerme un postre y tomarme una coca cola. Por eso nunca he ido al Salto Angel, esa mierda de cargar un paquete de 20kg todo el día para dormir en una carpa en la noche no va conmigo.

El primer día, el Vikingo no se dio tan duro. Sólo caminamos 10 kilómetros. Fuimos al tope de un rasca cielos par tomar fotos, nos comimos unos perros calientes en la calle, caminamos por Central Park y terminamos en el Museo de Historia Natural. El Musiú toma unas fotos arrechísimas. Mientras yo trato de sacarle provecho a las funciones de las cámaras y tomo puras mierdas, él sin el mínimo esfuerzo toma unas fotos increíbles. Por eso decidimos que él cargaría la cámara todo el día. Además que él casi nunca la soltaba. Yo le recomendé que se guindara la cámara en la correa del pantalón, pero “él no es ningún turista”.

Al salir del Museo, yo no podía caminar ni un metro más. Consciente que soy gorda y chiquita, él aceptó agarrar un taxi. En el camino al hotel, él vio una tienda de bicicletas y se quiso parar en ella. Le pedimos al taxista que nos dejara ahí mismo, y como buen taxista neoyorquino, nos pidió que nos bajáramos rápido. Le faltó darnos una patada para sacarnos. Nosotros movimos nuestro culo, entramos a la tienda, le compramos un regalo al hermanito y al salir, el Musiú me dice “dame la cámara para tomarle una foto a la tienda”. ¿Cómo que “dame la cámara”?

Empezamos a buscar por todas partes, la cámara no estaba con nosotros. Ambos sabemos que
él no soltó ese aparatico ni un instante, ambos sabemos que perdió la cámara, regalo de mi papá y de mi hermana. En ese momento estoy pensando, “Esto me pasa por huevona, no debí haberle prestado la cámara. Maldita sea, me cago en el mundo. ¡¡Todo por su culpa!!” Sé que lo que estoy pensando no lo puedo decir en voz alta, es muy fuerte y hasta injusto. A mí también se me perdió una cámara una vez, por eso mi hermana y mi papá me tuvieron que regalar otra. Yo sé que esas vainas pasan, que no es su culpa, pero no puedo evitar montar una cara de culo y pensar “¡¡POR TU CULPA!!”

(todo en francés)
Musiú : ¿Y entonces? ¿Qué hacemos ahora?
Ardi: ¿Cómo qué “qué hacemos ahora”? ¿Ni siquiera te importa que acabas de perder MI cámara? Como se nota que mis vainas no te duelen.
Musiú: Te estaba preguntando para ver si llamamos a la compañía de Taxi, o qué coño se hace en este país que tú conoces mejor que yo. Y para que sepas, a mí sí me duelen las buenas fotos que yo tomé.
Ardi: (pienso: gracias por sacarme en cara que no sé tomar buenas fotos coño de tu madre.)
Musiú: Quita esa cara de culo, deja de estarme culpando a mí.
Ardi: ¿A quién quieres que culpe?
Musiú: Tú debiste haberte asegurado que yo tenía la cámara conmigo. Tú tampoco revisaste si habíamos dejado algo en el taxi o no.
Ardi: (en tono de pobrecito necesita su mamá) Ayyy, pobrecito, ¿quieres que te agarre de la mano cuando crucemos la calle? ¿quieres que te limpie el culo también después de cagar?
Musiú: ¡¡Estoy harto de estar amarrado a una loca!!

¡¡¡DING DING DING!!!! ROUND TWO

Ardi: Y tú eres un connard! (Connard es un insulto en francés que quiere decir triple idiota).
Musiú: Y tú eres una loca, siempre cambias de humor así. Con razón tu hermana dice que eres bipolar.

¡¡¡DING DING DING!!! ROUND THREE

Ardi (en español): Eres un hijo de puta. Estoy harta de tus mariqueras.
Musiú: ¿Qué me dijiste?
Ardi (en español): No es mi culpa que no seas trilingüe como yo, imbécil!


Caminamos de donde nos había dejado el taxi hasta el hotel gritándonos por todas las calles. Él me gritaba en francés, yo le respondía en español. Fueron las diez cuadras más ofensivas del mundo. Cuando llegamos al hotel, ya estaba ladillada de caerme a gritos. Así que le dije, “te amo!” y todo se acabó ahí. Él me pidió perdón por haber perdido la cámara y por haberme llamado loca. Yo le pedí perdón por echarle la culpa cuando en verdad eso le podía pasar a cualquiera y por haberlo insultado en español.

Los dos días que nos quedaron en Nueva York fueron un infierno también. El Musiú quería conocerlo todo a pie. Sólo nos montamos en el metro una vez, de resto caminábamos unos 20 kilómetros diarios. Él iba feliz tomando fotos y caminando con sus piernas largas, sin ningún tipo de consideración por mí y mis dolores de espalda. Del agotamiento, yo no podía ni hablar ni sonreír. El Vikingo no entendía por qué yo no me estaba divirtiendo, por qué yo no estaba feliz con mis ampollas en los pies y mi sensación de agotamiento crónico. Sí entendió que había que asumirse como turista y guindarse la cámara en la correa.

Si estás dispuesto a viajar por el resto de tu vida con alguien que no lleva tu mismo ritmo, sigues. Si además tienes la capacidad de caerte a insultos en el medio de la calle y luego pasar a los besos, sigues.


Como ya este post es muy largo, y seguro no todos llegaron hasta el final, les dejo para mañana las últimas dos pailas del infierno. No se preocupen que ya ese post está redactado y pulido, lo único que falta es darle “POST”.


CONTINUARÁ





4 comments:

MissMercury dijo...

JAJAJAJAAAAA mamito, ese Vikingo contesta iguaaalito que Rinaldo en las discusiones (siendo la frase cumbre "... Y para que sepas, a mí sí me duelen las buenas fotos que yo tomé...." su madre en tanga, son clones, esa vaina es una RinaldoRespuesta xDDD), he podido soltar la mega carcajada de la vida en la Bib de mi instituo leyendolo...

Mujer que te quiero ver conio! dime como hacemos, mi cel sigue mortis (grasiaSFRtekieromucho)

Mario dijo...

no deberias postear estas vainas cuando uno va en taxi pa la oficina. Me reia solo leyendo esto en el movil.

Pero como dije en FB. EPICO. EPICO.

Me imagino que le dijiste no menos de diez veces "MAMAGUEVO" en esas cuadras neoyorkinas. Pago por ver esa vaina. PAGO.


Pero si, la verdad es que es como dices, amour del bueno. Dentro de todo (y en las fotos) te ves muy feliz. GRATS POR ESO COÑO!

Cheers!

MdlA.- dijo...

Ma-rica. Esta historia me parece conocida. Jajaja

Unknown dijo...

jAJAJAAJJAJAJJA Demasiado bueno...!

Ardi vs Madness

Mi foto
Estoy absolutamente convencida que estoy loca y la locura es mi más gran encanto. Soy filósofa, pero este blog ni se asoma a mis niveles de profunidad, aunque sí un toque de intensidad.