
Yo soy absolutamente torpe, no sé si es la obesidad infantil que no me deja moverme con agilidad, o si es el hecho que vivo en ardi-landia y muy raras veces me doy cuenta de lo que está pasando a mi alrededor, pero es fijo que yo la cague. Cada vez que cometo una de mis torpezas digo una de dos expresiones, “coño” o “coño de la madre”, depende de la gravedad de la situación. Cuando me ensucio la ropa con algo, cosa que ya no es tan grave, digo un simple “coño”, cuando se me cae algo al piso, coño, pero cuando la torpeza es grave, cuando un coño no basta para desahogarse, hay que hacer recurso del coño de la madre.
Más de una vez me han preguntado, “¿qué significa coño de la madre?” y me detengo a explicarles con cuidado y precisión el arte de esta frase tan perfecta, tan única, tan esencial y que además parece pertenecer exclusivamente a los venezolanos. No es tan fácil como parece, hay que saber muy bien manejar los poderes de esta expresión y entender que es un trío de posibilidades. Empecemos con nuestro curso.
El coño de LA Madre
Primero tengo que confesarles algo. Desde que salió la película Twilight no hice sino decir “estoy harta de la gente hablando de esa mierda”. Aún cuando no la había visto, subjetivamente declaré “es una mierda para adolescentes” y tomé a todos los fanáticos de la película por ímbeciles. Después de toda la paja que hablé, hace un mes decidí juzgar por mí misma qué carajo era lo que tenía la peliculita de mierda. El Coño de la Madre, la película de mierda me gustó (fascinó).
Cuando no tienes las bolas para asumir que tienes culpa en algo: el coño de la madre.
Me terminé comprando el libro. Hace unos días estaba sentada en el metro leyendo lo mismo que las otras 15 mujeres del vagón, sumergida en “que manera tan mala de escribir, pero no puedo parar de leer”, no escuchaba los anuncios del metro que iban indicando las paradas… “Saxe Gambetta…. Guillotière… Bellecour… Vieux Lyon…”, yo sólo escuchaba mi Adriana lectora narrando en mi cabeza lo que estaba pasando en Forks. Cuando por fin escuché “Gorge de Loup”, salí de mi trance y dije “el coñísimo de la madre”. No sólo me había pasado 3 estaciones, sino que además estaba botada para la mierda. Llegué tarde a clases, me aguanté la mala cara de Cookie y dije “el coño de la madre”.
Cuando quieres echarle la culpa al mundo por las cosas que te pasan, cuando lo que te provoca es agarrar a Dios por las bolas y decirle “deja de meterte conmigo”, cuando necesitas desahogarte: el coño de la madre.
El coño de TU madre:
El viernes me paré a las 8 de la mañana y durante todo el camino a la Alliance Française estaba rezando. Tal como Baby Rasta de The Noise repetía en una de sus odas al reggaeton “que tenga la muerte, que tenga la muerte, que tenga la muerte, que tenga la muerte…” yo repetía, “dame el nivel, dame el nivel, dame el nivel” como mantra. Iba a presentar el TCF, Test Connaisance du Français, un examen de 5 horas donde muestras tu nivel en el idioma, para entrar a la maestría yo necesito como mínimo C1, MÍNIMO, eso quiere decir un nivel avanzado del idioma, 5 sobre 6. Fuck My Life. Luego de repetir mi plegaria 100 veces, pasé el switch al francés. Dejé de pensar en español, boté al inglés a la basura, y empecé a leer en francés, hablarme en voz alta en francés, todo.
Cuando entré al salón para la prueba, la mierda estaba llena de chinos. Estoy harta de los chinos, de verdad, no aguanto más ese idioma de mierda, no aguanto más ese acento de mierda, ni siquiera ese olor a arroz y huevo, J’EN AI MARRE[i]. Busco mi puesto designado, estoy de primera. Atrás tengo una china atorrante, la hija de puta no paraba de hablarse en chino con la mamahueva que tenía atrás. Los chinos no saben ser discretos, ellos cuando hablan, lo hacen a todo gañote. No les importa el volumen, no les importa el lugar, una vez presencié como un cura francés los mandaba a sacar de una misa porque hablaban, tomaban fotos y gritaban sin respetar la sacristía, ellos se quedaron hasta que la seguridad los sacó. Yo estaba nerviosa y necesitaba estar en mi zona française para lograr el C1 y la hija de puta seguía, y seguía: risitas, gritos, chino, chino, chino, chino. Exploté: “EL COÑO DE TU MADRE CHINA DE MIERDA, CÁLLATE LA JETA O TE REVIENTO A COÑAZOS HIJA DE PUTA”. Eso lo dije en voz alta, sin gritar, y luego me volteé y le pedí polis-mente que se callara la jeta.
Cuando sabes exactamente a quién echarle la culpa, cuando sabes precisamente quién es el responsable de tus desgracias: el coño de tu madre.
El coño de SU madre:
El viernes Dada me llama y me dice “Bob Sinclar esta noche”. En Francia me he convertido en una changera[ii], desde David Guetta, pasando por las recopilaciones de Ministry of Sound, hasta tener todos los últimos hits de changa francesa en mi ipod. En seguida compré mi entrada, Bob Sinclar más vodka equivale a una noche del carajo.
Llegamos temprano, empezamos a tomar. Cuando sólo faltaba media hora para que empezara el Bob a mezclar, ya yo estaba muy feliz, todo el local andaba eufórico, increíble el ambiente. Estabamos caminando hacia la tarima cuando de repente Dada se para bruscamente, se voltea y me dice “Marica! Ahí esta el guaro, date la vuelta, devuélvete”. Desde que escribí el post, aún cuando me disculpé, el guaro más nunca me habló y según me cuenta Dada, él no puede ni escuchar mi nombre sin automáticamente reaccionar. “Ay por Dios Dada, camina mija.” El guaro estaba de espalda, fueron los otros venezolanos que me reconocieron primero con sonrisas y saludos cordiales. Saludé a todos y cuando llegó el momento, él también me saludó. Seguí mi camino.
En Francia, los baños son unisex, mujeres y hombres comparten los lavamanos y lo único que está separado son las cabinas. Una hora después del saludo incómodo, me encuentro de frente con el guaro en el baño. Más prendida de lo normal, mareada por los bajos y más arrogante a causa del vodka, me acerco y le digo “algún día me vas a tener que hablar”, él me miró de arriba abajo con lástima y concluyó “Algún día Adrianita, algún día” y me dejó hablando sola. ¡¡EL COÑO DE SU MADRE!!
Cuando no puedes decirle al culpable de tu arrechera en su cara “el coño de tu madre” porque te dejaron hablando sola. Cuando el responsable de tu rabieta está lejos pero igual sientes la necesidad de mentar la madre, “El coño de su madre”.





